TANIA AGUSTI & PABLO MAGÚ

Febrero 2018 Exposición “Búsqueda”

Me llamo Pablo Gutiérrez, tengo 26 años y me gradué en el Institut d'Estudis
Fotogràfics de Catalunya.
Mi principal motivación respecto a la fotografía y lo que más me apasiona de ella, es la
capacidad que me ofrece para explorar mi percepción y relación con la realidad que
me rodea y de la que yo formo parte como individuo que interacciona con ella.
Con este proyecto he querido crear una serie de carácter muy personal, situándome
entre la línea que une la fotografía documental y la fotografía de autor.
Me he propuesto mostrar aquello que en parte se encuentra oculto. Esa parte del
espectro que la cámara me permite revelar. Esa fracción de realidad que está frente a
nosotros pero que solo podemos intuir si observamos detenidamente y abrimos
nuestra percepción en esa dirección.
Esta serie no se centra sobre un tema en concreto. He tratado aspectos contrapuestos
como son el caos y la soledad. He explorado obsesiones y esperanzas. Me he
desplazado entre la luz y la oscuridad.
Es un trabajo con el que planteo muchas más preguntas que respuestas, así invito al
espectador a reflexionar. Ya sea sobre el autor, sobre cada imagen, sobre el conjunto
de ellas y sobre lo que entiende y siente uno mismo al observarlas.
Pablo Magú

Nací hace 27 otoños en esta misma ciudad. Aunque no me siento de aquí ni de allá,
más bien tengo un cierto problema con el sentimiento de pertenencia.
Cuando era pequeña adoraba escribirles cartas y notas a mis padres, siempre las
dejaba en su almohada como lugar seguro y de sorpresas. Miraba como mi padre
creaba con su rOtring y sus rotuladores de colores, haciendo aparecer formas
humanas de entre líneas unidas sin fin. Dejaba que mi madre, encantada de la vida, me
llevara bajo la lluvia abriendo la boca, esperando las primeras cosquillas en la lengua.
Crecí algo deprisa, como la vida manda, y decidí tener la profesión de Educadora
social, interesada en las maravillas que el mundo aparta y en aquello que está
escondido en las bellas personas, me especialicé en prevención de drogas. Siempre
curiosa por saber, decidí ser mil cosas en mi vida y seguiré soñando con ello, aunque
siempre tenga la disciplina en contra.
La fotografía, este arte veloz y caprichoso, llegó a mí una tarde de enero en París,
cuando mi tío me regaló “la cámara”. Desde entonces ella ha sido mi caprichosa y
protegida. Me ha acompañado por esos paseos que no se sabe muy bien donde me
llevan, pero ella no se queja.
Siempre está en ese momento donde encuentro en algún rincón esa imagen
imperceptible para muchos, ese encantada de la vida, que aprendí. Ver mis miedos y
búsquedas insaciables que se convierten en sufrimiento puntual. La fotografía es la
única con la que me permito ser, no me avergüenzo de buscar y enfocar, no me
importa lo que dirán, es mi momento, mi intimidad, mi fantasía, mi sueño, mi historia.
Luego, todo pasa y queda ese pequeño instante, ese pequeño recuerdo de un estado
ya pasado que perdura en su capricho, casi como mi mente.
Tania Agustí